Siento frío al principio. Las sábanas de algodón de un
blanco reluciente, tardan en adquirir el calor de mi cuerpo. El bordado del
embozo me hace sentir cosquilleo en la nariz, pero al final consigo domarlo a
mi gusto. Siento calor y abrigo a mi alrededor.
Ahora toca cerrar los ojos. Es el momento de los sueños.
Todas las estrellas han venido a mi encuentro y brillan más que nunca. Hay una
en especial que intenta juguetear conmigo. Enciendo amor y pasión en intrépidos
besos y me dejo llevar entre sus rayos.
De repente, la luz del sol fulmina a las estrellas, a sus
rayos, su juego, su amor, su pasión, sus intrépidos besos… Es la hora de
despertar, es la hora de vivir la realidad.














