6/7/08

EL CUARTO DE LAS RATAS

Estaba mirando el blog de Winchester y me he detenido en sus botas, en esa amalgama de colores y motivos decorados que las hacen ser únicas. Y me he puesto a pensar.
Las inundaciones del 62 pasaron y la vida continuó con su “normalidad” habitual. En aquella época las escuelas escaseaban y mis padres se empeñaron en que tenía que ir a una. Encontraron una academia, la academia de don Baltasar, y me apuntaron allí. Era una clase unitaria con diferentes edades. Yo era la más pequeña.
Un día el maestro me castigó, no se que debí hacer con cuatro años, a meterme, finalizada la clase, en un cuarto con ratas. Imaginaros el miedo que sentí en aquel momento. Tenía que hacer algo. Así que planeé mi fuga. Cuando todos los alumnos estaban en fila, les dije que se pusieran en forma de burro. Yo, ni corta ni perezosa, me metí entre las piernas de todos y escapé. Me fui montaña abajo con mis botas de agua amarillas y, como estas me pesaban, me las quité para correr más. Don Baltasar, que era gordito, fue detrás mío hasta que me pescó en la puerta de casa. Allí, entre sonrisas de todos y mi trauma, obtuve el perdón y fue anécdota por mucho tiempo.
Todo esto me lo contaron, pues yo no lo recuerdo. Lo que si tengo grabado son aquellas botas de agua amarillas fugaces entre la tierra de la montaña. Seguidamente, otra imagen que me viene a la mente, es al profesor sujetando esas botas en la mano.
Si las tuviera ahora, las decoraría con el color de la libertad.

6 comentarios:

Winchester dijo...

jajaja... pobre... Nunca entenderé eso de los castigos a niños tan chiquitos. Tengo 4 botas y cada año las pinto distintas para que parezcan nuevas. Me cuesta trabajo deshacerme de ellas. Y lástima que no tenga fotos, pero con 14 años, cuando era "punky" (aunque me temo que de aspecto na más) tenía todas mis botas decoradas rollo matrimonios. Tenía el matrimonio de gansters (con gafas de sol), el de hombre con bigote y ama de casa, las botas de pareja floreada... todas con sus ojos, pestañas rizadas (la bota femenina), sus labios y dientes perfectos (ellos con alguno de oro), incluso su colilla auténtica pegada. Entre pelo y zapatos ocupaba media acera...Entre los cordones ataba y reliaba cosas, a modo de cabello. Lo que no se es a qué edad creceré en ese aspecto...

Me encanta el enlace, tranquila. Es cierto que puede ser bueno, total, son mis cosas y han existido. Besitos.

tenblog dijo...

Y...cual es el color de la libertad?? En este caso yo diría que amarillo...me ha encantado la anécdota!!

REVUELTA dijo...

Winchester, recupera esas botas que cuentas, aunque sea con bocetos. Me las imagino y es para alucinar.Puesyotesiento y tus botas, dime lo que quieras, pero yo veo relación. Necesitamos algo consistente para caminar y si es de color es más facil el camino.
Tenblog, tienes razón en lo que dices del color de la libertad. En aquel momento fue el amarillo, pero en cualquier otro momento puede ser el color que quieras, cuando el fin es lo que deseas conseguir.
Un beso pasra las dos.

Winchester dijo...

Encarna... tus deseos son órdenes.Voy a coger cualquier día unas botas antiguas y destrozadas que tengo por ahí guardadas, y voy a fabricar un nuevo matrimonio...
Verás qué foto!!!
Besos

REVUELTA dijo...

Si lo haces vas a crear escuela. Hace falta en este mundo gente con imaginación como tu.
Un beso

Winchester dijo...

La pobreza agudiza la mente... jajaja...