27/7/09

LIMPIEZA


¿Nunca os ha pasado decidir hacer limpieza de viejos objetos que nunca utilizáis? Seguro que sí. Y os pasará lo mismo que a mí.
Empiezo por un sobre vacío de azucarillo de un bar, es un sobre alargado y fino. Cuando me dispongo a arrugarlo, me paro y pienso: esta fue la primera vez que me enteré que se diseñó para abrirlo por la mitad, simplemente juntando los dos extremos. Desgraciadamente el inventor se suicidó. Así que lo aparto y lo guardo. Aparece una servilleta de otro bar, la abro y veo un antiguo guión que hizo Carlos, lo guardo también. Lo siguiente es un papel amarillento doblado por una esquina, lo rompo con toda la tranquilidad del mundo, pero un trocito aparece por el derecho !Qué horror, qué he hecho! Es un dibujo de mi hija mayor cuando tenía cuatro años. Cojo todos los trocitos perfectamente cuadriculados en dieciséis partes y los recompongo como un puzzle. Con el royo de celo los engancho para reconstruir ese bello recuerdo. Por hoy ya desisto de limpieza, mañana pasaré a hacer una revisión de la ropa.
Siempre hay tiempo de romper, así que me doy un descanso jugueteando con recordar épocas y momentos, porque sin ellos, parte de una misma desaparece.

7 comentarios:

winchester dijo...

a mi me pasa lo mismo. Intento tirar cosas, pero como los recuerdos siguen ahí al ir viendo cada una, me niego a tirar nada y así pasear por la memoria otro día... BESOS, guapa.

Pandora dijo...

Hola!
Vengo desde el blog de Esencial.

Estoy totalmente de acuerdo con lo que cuentas en tu post. A mí me pasa igual. Lo malo: Que tengo a rebosar casa, trastero y me siento tristemente abocada a una Síndrome de Diógenes como una catedral.

Chulo tu blog. Lo seguiré visitando si no te importa.

Un abrazo.

REVUELTA dijo...

Pandora, a veces me pregunto, si tuviéramos que salvar lo más preciado, seguro que no ocuparía tanto lugar. Nos llenamos de cosas de las cuales podríamos prescindir, pero lo verdaderamente importante en tu baul podría caber perfectamente. Señora de los vientos y de los sueños, te doy la bienvenida.
Un fuerte abrazo.

Pandora dijo...

Claro que lo importante no abultaría tanto. En realidad todos sabemos que lo importante son los afectos y las cosas que nos los recuerdan. Pero mientras sabemos unas cosas hacemos otras...

He visto tu visita en mi blog y he contestado a tu comentario aunque he estado un tanto sosa. Perdóname. Volveré a ser yo algún día.

Un abrazote.

Esencial dijo...

Cuando dejé la casa de mis padres, no me llevé más que lo imprescindible. Mis cuadernos, mis fotos, unas piedrecitas pequeñas que recogí en un río, mis cartas, ... Apenas ropa... ningún adorno, ni corporal ni ningún otro.

Suelo pensar que las cosas no son más que cosas. Pero como tú, Mujer de los Colores, tengo guardadas servilletas de bares con dibujos, trozos de papel encontrados en la calle con unas palabras garabateadas a toda prisa, ese boli con el que hice mi primer examen en la facultad, ... ese pañuelo que llevaba al cuello aquella noche en el parque, cuando me dijeron al oído: te quiero.

Debería hacer limpieza, lo sé. Pero ni las mudanzas han podido con esas cosas.

Besos y más besos.

REVUELTA dijo...

Win, ojalá en nuestra memoria esten todos aquellos pequeños detalles que, aunque perdamos, podamos recuperarlos. podríamos inventar un baul de sastre con todo ello. Y aunque pase el tiempo que pase seguirá estando ahí.
Bezitoz

REVUELTA dijo...

Esencial, con lo que has descrito tienes lo "esencial".
Hoy he encontrado en una caja de lata unos trozos escritos a máquina. Los he unido y aparece una carta de
1939 del director de prisiones explicando que mi padre estuvo preso en esos años.
Cada día descubro cosas nuevas en un pequeño lugar de recuerdos y sorpresas.
Bezitoz.