8/5/08

REENCUENTRO

Os voy a contar una historia que pasó hace 26 años. En verano volví a Barcelona en el expreso de Andalucía. Era un tren largísimo con compartimentos de ocho asientos azules y un pasillo común. Todos mis compañeros de viaje eran extranjeros de diferentes lugares. En frente mío un hombre venía durmiendo o eso parecía. El que estaba a mi lado, un chico parlanchín, me dijo si podía recostar su cabeza en mi hombro, le dije por supuesto que no.
Al rato, un policía me llamó al pasillo y me dijo: ¿usted es la señorita que viene de Guadix? Le contesté que si. Acto seguido me dijo que creía que las dos personas que estaban cerca de mi pertenecían a un grupo de atracadores. Entonces el miedo se apoderó de mi y le pedí que me cambiara de departamento, porque ellos habían visto que yo había hablado con él. El policía me dijo que no me preocupase, que me estaría vigilando.
Volví a mi asiento llena de miedo. Empezó a oscurecer y el policía había desaparecido. Pasamos un túnel y, cual fue mi sorpresa, el hombre que venía durmiendo de repente abrió los ojos como platos.
El negro de la oscuridad contrastaba con el blanco de su córnea. Entonces de mí salió algo inexplicable, me levanté y encendí la luz. Comencé a decir que no tenía sueño y que teníamos que dar alegría al departamento. Me puse a hablar con un inglés y a reír. El hombre moreno de los ojos como platos dijo: “Estos españoles, locos”. Yo pensaba entre mi, “tu di lo que quieras pero aquí no duerme nadie”. El que quería recostar su cabeza en mi y el de los ojos espantosos salieron del vagón en estampida, no se si los detuvieron después.
Allan, que así se llamaba el inglés, y yo intercambiamos nuestras direcciones y nos despedimos.
Nos comenzamos a cartear y nos vimos al año siguiente en Granada donde presentamos a nuestras parejas, él a Liz y yo a Carlos. Por carta duró nuestro contacto hasta que nació mi hija mayor.
Seguí escribiendo y no recibí contestación. A ellos les pasó lo mismo. Vinieron a Santa Coloma y preguntaron por nosotros. Nadie sabía nada, nos habíamos mudado y no recibieron nuestra carta.
Perdimos así el contacto durante muchos años. Yo pensaba que les podía haber pasado algo porque un avión se estrelló cerca de donde vivían, destruyendo algunas casas.
Lo sorprendente fue que, a los dieciséis años, un chico de Cádiz por el apellido de Azagra y que era dibujante miró las páginas blancas de telefónica y llamó a casa. Nos dijo que un inglés quería saber de unos amigos que tenía y de los cuales hacía tiempo que no sabía nada. Nos volvimos a poner en contacto.
Nuestro reencuentro fue muy emotivo, cuando les esperábamos en el aeropuerto teníamos miedo de no reconocerlos, pero nos encontramos a primera vista, unas canas de más, pero la sonrisa era la misma, el tiempo nos había dejado un “flashback” en nuestras miradas.
Desde ese día nos vemos cada año y, hablando idiomas distintos,
nos entendemos, porque la amistad inventa formas de comunicarse allá donde uno vaya.

7 comentarios:

azagra dijo...

cuando hay ganas los idiomas no son ningun problema, de hecho muchas veces no me entiendo con gente que habla mi misma lengua.
ademas,sin tener papa de ingles es facil entenderse mediante una cosa tan guapa como la musica.
ejemplos:
cuando le decia al ingles de ir a mear:le cantaba yellow river,y el entendia
o: smog in the water,this is a brick,congratulations,papa is a rolling stone,born to the beer.... y asi tol rato.
no veas como te ries

WINCHESTER dijo...

A mi siempre me dio una vergÜenza enorme hablar inglés (bueno, todo en general). Cuando curraba en Ibiza me entendía con los clientes extranjeros por medio de dibujos... Creaba así mejores lazos con ellos y siempre me recordaban al año siguiente gracias al papel y lápiz...

Me encantan las historias de este blog...

WINCHESTER dijo...

Por cierto, así de lejos en la foto, os dáis un aire los cuatro...

REVUELTA dijo...

La comunicación es un arte mágico donde te das cuenta de la riqueza del lenguaje no escrito. la flema británica se nos pegó en la foto, jejee.
En el blog explico vivéncias, que es lo que mejor me sale. Es una forma de sacar parte del mundo interior que llevamos dentro. Me alegra que te guste.
Un beso

REVUELTA dijo...

Carlos, tienes un don especial para hacerte entender, como dice Winchester, con un dibujo sin palabras has hecho que todos lo entendieran. O con los gestos. ¿Te acuerdas cuando mataste una mosca en la cortina del restaurante?, estábamos solo los cuatro e intentábamos tapar el estropício. A carcajada limpia pasamos el rato y encima nos invitaron a copas.

Tenblog dijo...

que bueno!

REVUELTA dijo...

Hace pocos días hemos vuelto a estar con ellos y me gustaría que siguiera así durante muchos años.
Un beso